
Síntomas y causas del lipedema
El lipedema es un trastorno de la distribución de la grasa. A menudo, este trastorno de la distribución de la grasa se manifiesta en las piernas o en los brazos. El lipedema afecta principalmente a las mujeres. ¿Cómo afecta el lipedema a las personas que lo padecen y qué medidas se pueden tomar para facilitarles la vida?
El lipedema no tiene por qué estar relacionado con el sobrepeso general. Pero, ¿cómo se desarrolla el lipedema y cómo se puede reconocer?
Signos y síntomas
La mayoría de las personas afectadas se quejan de un aumento progresivo del tejido adiposo en las piernas. Sin embargo, el aumento del tejido adiposo en las piernas no es el único síntoma del lipedema. También hay pacientes en los que el lipedema se manifiesta en los brazos. En casos más raros, también puede afectar al abdomen u otras zonas (por ejemplo, la espalda, el mentón o el cuello).
Sin embargo, en los pies no se observa un aumento del tejido adiposo y las manos tampoco se ven afectadas. No obstante, la transición del pie a la pierna suele destacar por lo que se conoce como „collar de grasa“. El lipedema puede aparecer asociado al sobrepeso, aunque este no tiene por qué ser el factor desencadenante.
El lipedema también puede aparecer en personas muy delgadas. Mantener las piernas y los brazos elevados apenas reduce la hinchazón. Además, se pueden palpar nódulos de textura fina a gruesa en el tejido adiposo subcutáneo. En fases más avanzadas, también pueden formarse pliegues de piel y grasa (lo que se conoce como „formación de papadas“). En general, las personas afectadas suelen sentirse agotadas y con malestar.
Las causas del lipedema
En el lipedema, las células adiposas se multiplican y aumentan de tamaño de forma progresiva. Como consecuencia, el aumento de la presión tisular y la posible obstrucción del drenaje linfático que ello conlleva pueden provocar una retención de líquidos en las zonas afectadas (lo que se conoce como linfedema secundario). A día de hoy, se desconocen las causas exactas del lipedema.
Los estudios científicos demuestran que las hormonas desempeñan un papel importante en la aparición del lipedema. La predisposición genética también puede ser responsable del lipedema. Sin embargo, no se ha demostrado que una alimentación inadecuada y la falta de ejercicio puedan provocar lipedema.
Especialmente en las etapas de cambios hormonales (por ejemplo, la pubertad, los embarazos, la menopausia o como consecuencia de la toma de medicamentos), el equilibrio hormonal de una mujer puede verse afectado, lo que puede provocar un lipedema.
Los trastornos hormonales provocan un desequilibrio en el organismo. Este desequilibrio puede afectar negativamente a las fibras nerviosas del tejido adiposo (como, por ejemplo, los receptores del dolor), al control del peso y también a los procesos inflamatorios. Si se analiza la predisposición genética en la aparición del lipedema, se observa rápidamente que la enfermedad suele darse varias veces en una misma familia, aunque también puede saltarse varias generaciones. Por este motivo, los genes también desempeñan un papel importante en la aparición del lipedema.
¿Cómo se puede tratar el lipedema?
Según los conocimientos científicos actuales, el lipedema no se puede „curar“, ya que no se conoce al cien por cien su causa. Sin embargo, es posible mitigar en gran medida la evolución de la enfermedad y el avance del trastorno de la distribución de la grasa. En la actualidad existen métodos terapéuticos conservadores y quirúrgicos para mitigar los síntomas y la evolución del lipedema.
Las medidas fisioterapéuticas pueden ayudar, por ejemplo, a aliviar los dolores asociados al lipedema. Entre las medidas fisioterapéuticas se incluyen el drenaje linfático manual, el tratamiento de compresión (tejido plano) y la compresión neumática intermitente. Una vez establecido el diagnóstico, las medidas conservadoras deben aplicarse a diario durante varias semanas.
En caso de sobrepeso, la actividad física regular puede aliviar los síntomas del lipedema. Aunque el ejercicio no reduce el número de células adiposas, la actividad física permite mantener la movilidad y la forma física. En caso de sobrepeso, se recomiendan especialmente las actividades que no forzan las articulaciones, como la gimnasia acuática, la natación y también la marcha rápida. En el caso de los deportes acuáticos, la presión del agua ejerce además un efecto positivo sobre el lipedema.
Un lipedema avanzado (estadio III) puede favorecer la aparición de inflamaciones e irritaciones cutáneas en la zona afectada debido a los pliegues superpuestos de piel y grasa. Por este motivo, es importante cuidar adecuadamente la piel para evitar que se agriete y se vuelva vulnerable.
Si los métodos mencionados no dan resultado, también se puede considerar una alternativa quirúrgica. Mediante una liposucción se puede eliminar de forma permanente el tejido adiposo patológico. Sin embargo, es importante saber que la liposucción por sí sola no es un método para perder el exceso de peso. Para una pérdida de peso duradera es necesario un enfoque terapéutico multidisciplinar: el exceso de peso solo puede combatirse con suficiente ejercicio físico y una alimentación saludable. No obstante, el tratamiento mediante liposucción puede contribuir de forma significativa a este proceso.

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